Muchas veces a lo largo de nuestra vida, de manera accidental conocemos personas que de una u otra manera influyen en nuestras decisiciones, en nuestro comportamiento y por ende en nuestro futuro. De igual forma, nos conseguimos con situaciones o eventos fortuitos, que pueden cambiar todo un panorama de vida. Muchas de estas experiencias nos pueden conducir a etapas cortas o largas de Felicidad o angustia y trizteza.
Es posible que alguna o algunas veces, se nos haya presentado la fortuna de elegir o aceptar una buena oportunidad, una buena propuesta, pero la ignoramos y la dejamos pasar, sin tener conciencia del cambio positivo que pudo haber alcanzado en nuestras vidas.
Recuerdo una vez, hace mucho tiempo, que me encontraba abordo de un autobus en el terminal de nuevo circo en Caracas, todavía quedaban muchos puestos vacios por ocuparse, yo jugaba con mi teléfono célular para pasar el tiempo, cuando de pronto escuché la voz de una joven que me decía: Disculpe! el asiento esta ocupado? le repondí que no y Ella se sentó a mi lado. Uhaooo! Quedé impresionado de lo linda que era esa chica. Cuando ibamos por el camino me preguntó sobre el juego en el celular, me dijo que ella también lo practicaba y que lograba obtener una puntuación mas alta, asi que comenzamos a competir, la Chica verdaderamente era superior, me ganó con mucha facilidad, asi que pasó a otro nivel mal dificil del juego, mientras yo estudiaba la estrategia para pedirle el nombre y su número telefónico, pero de pronto ella subió la mirada hacia la ventana del bus y gritó: Señor chofer! detengase, me acabo de pasar la parada, de inmediato se levantó y se bajó, no sin antes voltear la mirada hacia donde estaba yo y con un sutíl gesto me envió un beso, despues al arrancar el bus, desde la orilla de la carretera, nuevamente lanzó otro beso estaba vez acobijando su mano en el pecho. Ese fue el último día que la ví.
Todavía el día de hoy me preguntó porque no le pedí el nombre y numero telefónico cuando culminó el primer juego ? , aún peor, porque entonces al ver todas esas expresiones de afecto que me mostraba la chica , no me bajé del bus a la seguí?
En fin, este es uno de los ejemplos de las oportunidades que solo pasan una vez por nuestra vida, y que tenemos que estar pendientes para tomarlos en el momento justo, porque de lo contrario será muy dificil que se nos vuelvan a presentar.
Posterior a este incidente, unos años despues, estaba leyendo un libro sobre metafísica, en donde un Sacerdote de la Población de Los Teques Estado Miranda, tocaba este punto de las oportunidades unicas en la vida, dando un ejemplo de algo muy curioso que le sucedió cuando era un niño. Este cuento basado en hechos reales se llama " EL SOMBRERO DE GUAMO".
Cuenta el cura, que cuando era niño vivía en un pueblo del Estado Falcon, un día iba en su vieja bicicleta para el colegio por un largo camimo de tierra, cuando avistó en la orilla un sombrero de guamo, Uhaooo! Dijo, un sombrero de guamo nuevo, como el que le gusta a mi abuelo, a lo mejor se le extravió a algún viajero, se lo voy a regalar a mi abuelo, ya sé!, le pondré una piedra encima para que el viento no se lo lleve y cuando regrese del colegio lo paso buscando. Asi lo hizo, pero en la tarde cuando regresaba por el mismo camino se percató que el sombrero ya no estaba, alguien lo había recogido, asi que regreso a su casa y le contó todo lo sucedido al abuelo, quien se molestó mucho y lo reprendió diciendo: que bruto eres, tenías que haber llevado el sombrero contigo o haberlo traído para la casa de inmediato. El niño muy entristecido le dijo: Pero, abuelo, otro día de pronto por el camino me consigo otro, a lo que el abuelo replicó: Hijo, las oportunidades solo pasan una vez. El muchacho comprendió lo que el abuelo trataba de explicarle, y le dijo: Bueno, pero te prometo que algún día te compraré un sombrero de guamo, al oir esto, el abuelo incredulo soltó una carcajada diciendo que eso iba hacer muy dificil de lograr.
El muchacho comenzó a trabajar y estudiar al mismo tiempo para reunir el dinero, despues de un largo tiempo, cuando ya teñia 17 años, logró reunir la cantidad necesaria, así que fue de inmediato a la Ciudad y compró el mejor sombrero de guamo que había en la tienda, y salió corriendo de inmediato para cumplir su promesa.
"Tal Cual como lo había prometido le llevo un sombrero de guamo nuevo a su abuelo"
Solo que no se lo pudo entregar personalmente, tuvo que dejarlo sobre su tumba en el cementerio, junto con una nota que decía: Abuelo, cuanto lamento no habertelo entregado en vida" "tu nieto".
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